Polvorín y balas en Madrid
Madrid en 1945 tenía esa mezcla de resignación y polvo que dejaba la posguerra, y Cuatro Caminos era un barrio donde las noticias corrían más deprisa que los tranvías. Entre comercios modestos, descampados y vecinos que habían aprendido a vivir con poco y a desconfiar de mucho, ocurrió un asesinato que, sin ser de los grandes de la época, quedó grabado en la memoria del barrio como una historia de miseria, nocturnidad y mala suerte.
El asunto, contado hoy, parece sencillo: un hombre —un empleado modesto, según las crónicas dispersas— salió al caer la noche de una taberna cercana, después de una jornada larga y unos cuantos vasos que le habían devuelto el ánimo, si no la prudencia. Tomó un camino estrecho que unía dos calles aún sin urbanizar del todo, un atajo habitual para los que viví...






