¿Por qué te vi?
¿Por qué mis ojos vieron y mi corazón vibró?
¿Por qué cuando pienso en amor son 5 letras las que definen 4?
¿Por qué mi alma me pide renunciar tan poco para ganar algo tan grande?
¿Por qué estar contigo es ser y ser es amar? ¿Por qué te conocí?
¿Por qué cuando te hablé mi voz no tembló, pero sí mi corazón?
¿Por qué el escuchar es más que el estar?
¿Por qué reír más que vivir, y vivir solo reír?
¿Por qué recé?
¿Por qué mis oraciones se vuelven claras y el camino simple?
¿Por qué la complejidad ajena es tan bella como un atardecer, y mis esquemas son prescindibles como el hecho de ceder?
Porque desde el momento en que te vi quise conocer, rezando, el camino alegre de la posibilidad remota, tardía, tranquila de pasar el resto de mi vida contigo.
Porque cuando existes brillo y cuando duermes velo.
Porque cuando pienso en mi camino al cielo solo veo un Hades inverso, que vuelve en alegrías mis penas y mis amores en su centro.