
Aristóteles no contaba con Trump
Pues bien, tras la escena ridícula que evidenció las ansias de protagonismo y los delirios de grandeza que padece el magnate neoyorquino, queda demostrado que Trump encarna esa frase tan característica de toda adolescencia española de bien, aquel hiriente, icónico, y repleto de inquina «cómprate un amigo».


