No sé si alguna vez te han dicho que con un gesto mueves mi corazón.
Que con una palabra, mueves mi pensamiento.
Y que con un abrazo, mueves mi vida entera.
Debieron haber sido los girasoles quienes te lo dijeron, que se inclinan cuando pasas delante.
Debieron haber sido los espejos, que reflejan tu imagen sin ser capaces de conservarla.
Debieron haber sido los mares, que se reflejan en tus ojos luminosos.
Debieron haber sido los planetas, que giran en torno a tu presencia, fuerte pero cálida.
Debieron ser todos los ojos del mundo mirándote, que apenas aguantan segundos observándote.
Debí haber sido yo, que te espero para poder ver la señal que indique que empieza otra vez un nuevo día.