La vida entre dos estrellas

El niño que se maravilló con el gol de Iniesta hoy ha crecido. El adolescente que soñaba con el futuro vive ahora inmerso en él. El padre primerizo al que todo le venía grande anoche veía a su hijo celebrar el gol de Ferrán. Y algunos abuelos que celebraron la primera estrella con nosotros desde el salón, ayer lo hicieron desde el cielo.
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Joan García Almeda

Es oficial. España lo ha vuelto a hacer. Lo que parecía irrepetible se ha repetido. Tras una final en la que La Roja bailó al combinado rioplatense, España se coronó campeona del mundo al levantar la tan ansiada copa.

Tras este impecable torneo, la selección española le ha dado una hermanita a la estrella que lucía sobre el escudo. Y de esta segunda estrella, que a partir de ahora nos acompañará para siempre, es de la que quiero hablar.

Y es que, por cómo se han dado las circunstancias, esta estrella no es solo un número más que adorna una vitrina. Tampoco es únicamente un símbolo que nos diga si España ocupa un lugar más o menos importante en la historia del fútbol. Esta segunda estrella nos habla de algo más.

España ganó su primer Mundial en 2010. De hecho, es uno de mis primeros recuerdos futbolísticos. Muchos otros, más jóvenes aún, ya habían nacido, pero, por mucho que se esfuercen, nunca podrán recordar lo que supuso aquello. En cualquier caso, esa Copa marcó un antes y un después en la historia del fútbol español.

Si la primera estrella cambió la historia del fútbol español, la segunda nos recuerda todo lo que ha cambiado nuestra vida desde entonces. Porque entre una estrella y otra no solo han transcurrido dieciséis años; también ha transcurrido nuestra vida.

El niño que se maravilló con el gol de Iniesta hoy ha crecido. El adolescente que soñaba con el futuro vive ahora inmerso en él. El padre primerizo al que todo le venía grande anoche veía a su hijo celebrar el gol de Ferrán. Y algunos abuelos que celebraron la primera estrella con nosotros desde el salón, ayer lo hicieron desde el cielo.

Por este motivo, la segunda estrella es tan importante. Esta estrella habla de nosotros. Porque nos brinda la oportunidad de detenernos un instante y mirar hacia atrás. De contemplar cómo ha transcurrido nuestra vida desde entonces y, si se está lo suficientemente atento, maravillarse con todo el amor que ha habido en ella.

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