¿Y la lluvia qué?
Encerrado en casa, en un día lluvioso, iba yo mendigando a alguna musa un tema de inspiración sobre el que escribir. Las ideas no llegaban y tenía la sensación de que la pantalla en blanco estaba empezando a reírse de mí.
En una de estas, mi madre, al verme con la típica crisis existencial del escritor que no sabe sobre qué escribir, con su habitual ternura minimalista me espetó:—¡Escribe sobre la lluvia!
Lo que le contesté no suena literario, pero ya os digo yo que no me gustó. Así que, con cierta resignación, me volví a mi cuarto, donde la pantalla blanca me esperaba para proferirme algún que otro insulto.
Mientras observaba a través de la ventana cómo el agua caía finamente desde el cielo, me vino a la cabeza algo que mi padre siempre me decía:
“Existen tres tipos de fenómen...









