El pastorcillo despistado (III)
Los minutos iban pasando y Nathan cada vez tenía más frío. Poco a poco, él notaba cómo sus ojos pesaban más y cómo el sueño le empezaba a abrazar. Y mientras él luchaba por no quedarse dormido, escuchó un ruido que lo activó de golpe.
Entre unos arbustos que tenía a su izquierda, escuchó un ruido suave, metálico y rítmico. Y con una ligera esperanza de encontrar la oveja, se levantó y se acercó temerosamente hacia el lugar de donde provenía el ruido. Y cuando estaba justo delante del matojo, escuchó una voz justo detrás suyo que decía:
—Muchacho, ¿qué haces aquí solo?
Nathan se giró inmediatamente. Se trataba de un viejo pastor que vestía con unas prendas desgastadas de lana y se apoyaba en un bastón que, pese a parecer antiguo, se veía robusto.
Nathan, asustado y después de an...









