En la plaza había niños jugando y sus risas inquietaron mi reloj.
Me dijeron con sus sonrisas que el amor pertenece a la juventud, y me inquietó la contradicción: que cuando pienso en ti solo quiero hacerme mayor.
Por favor, dile al reloj que corra; que cada minuto que pase sea un minuto menos sin ti.
Te quiero queriendo,te espero bailando,porque si he de encontrarte mañana, saltaré sobre el presente para que suenen las campanas.