Autor: Joan García Almeda

El pastorcillo despistado (IV)
Pensamiento

El pastorcillo despistado (IV)

En medio de la noche oscura, Nathan, con un ardor que notaba dentro del pecho, se levantó. En un principio se extrañó, pero el ansia de amor que sentía en aquel momento era más grande que cualquier sentimiento de duda o temor que pudiera haber. Decidido, y viendo que el viejo pastor estaba durmiendo, salió a la aventura. Sin saber por qué, sin que nadie le guiara, empezó a buscar. Buscaba y buscaba. Recorría los caminos. Parecía que en medio de esa noche tenebrosa viera mejor que nunca. Saltaba los troncos caídos que barrían el sendero, apartaba las zarzas que impedían su paso, caminaba por encima de los riachuelos sin miedo a mojarse. Por un instante, el frío, junto con la luna, se limitaron a ser testigos de un protagonista que no se rinde frente a ningún obstáculo. Mientras tan...
El pastorcillo despistado (III)
Pensamiento

El pastorcillo despistado (III)

Los minutos iban pasando y Nathan cada vez tenía más frío. Poco a poco, él notaba cómo sus ojos pesaban más y cómo el sueño le empezaba a abrazar. Y mientras él luchaba por no quedarse dormido, escuchó un ruido que lo activó de golpe. Entre unos arbustos que tenía a su izquierda, escuchó un ruido suave, metálico y rítmico. Y con una ligera esperanza de encontrar la oveja, se levantó y se acercó temerosamente hacia el lugar de donde provenía el ruido. Y cuando estaba justo delante del matojo, escuchó una voz justo detrás suyo que decía: —Muchacho, ¿qué haces aquí solo? Nathan se giró inmediatamente. Se trataba de un viejo pastor que vestía con unas prendas desgastadas de lana y se apoyaba en un bastón que, pese a parecer antiguo, se veía robusto. Nathan, asustado y después de an...
El pastorcillo despistado (II)
Pensamiento

El pastorcillo despistado (II)

Así que después de haber dejado a las 12 ovejas restantes en la parte trasera de la casa y sin que nadie la viera, huyó como pájaro al monte, no en busca de nada, sino para esconderse de sí mismo.Después de un buen rato andando entre los árboles sin ningún rumbo y agotado, decidió sentarse debajo de un pino que encontró. En un primer momento, Nathan se dio cuenta del buen día que hacía y de la belleza del sitio donde se encontraba. Desde el elevado lugar, contemplaba: el verdor de las copas de los árboles, el zigzagueante caudal del río, los pájaros planeando sobre el lugar y el sol que calentaba tímidamente durante esa mañana de diciembre.Pero, de pronto, la angustia vital y la presión en el pecho volvió sin pedir permiso. Los pensamientos intrusivos y de culpabilidad le rodearon de nuevo...
El pastorcillo despistado (I)
Pensamiento

El pastorcillo despistado (I)

Nathan era un joven pastorcillo de una pequeña aldea de Judá. Tenía 7 hermanos y él era el benjamín. Nathan había crecido en una familia que, a pesar de vivir de manera austera, el amor y la comunión siempre habían reinado en ella. Pero a pesar de esto, el joven Nathan siempre había pensado que él no tenía hueco en su familia. Sus hermanos mayores le hacían sentir desplazado y cuando se sentaban a comer, pensaba que él no podía aportar nada útil a las conversaciones. Y en ocasiones, cuando sus hermanos hablaban, Nathan bajaba la mirada y jugueteaba con la punta de su túnica, temeroso de interrumpir. Nathan también era muy despistado. A menudo olvidaba los encargos de sus padres y, cuando le preguntaban algo, se quedaba ensimismado sin dar respuesta. Y esto, en muchas ocasiones, era moti...
Ainara y la historia de una vocación
Pensamiento

Ainara y la historia de una vocación

Hace algunos días llegó a los cines la película llamada "Los domingos". Un film español, dirigido por, Alauda Ruiz de Azúa, que ha tenido buena crítica. Y es que esta obra, que tiene una temática religiosa, ha sido bien acogida por todos, los creyentes y los que no lo son. Y pienso, que del mismo modo que hay que denunciar cuando el cine español hace pelis malas, sesgadas y llenas de tópicos contra la Iglesia, cuando, ni más ni menos, Movistar coproduce una buena película que va más allá de los prejuicios y está hecha con cariño y delicadeza, solo queda levantarse del asiento y aplaudir. Los domingos trata de una familia vasca, normal y corriente. El tipo de familia en el que tanto los padres como los hijos han estudiado en colegios católicos, y la mayoría de ellos están bautizados e in...
La Constitución es el problema
Política

La Constitución es el problema

No han pasado ni 48 horas desde que se ha terminado el show mediático de la flotilla de Palestina y el gobierno ya ha lanzado otra bomba de humo para que el personal desvíe la atención sobre Begoña Gómez o sobre cualquier problema social que puedan tener ahora mismo los españoles. Esta vez el ejecutivo ha querido mover el foco mediático sobre el aborto y el hecho de blindarlo constitucionalmente. Algo que ya se hizo en Francia, de manera parecida, con los votos favorables, por cierto, de la señora Le Pen. De momento, aquí en España, no parece que esto vaya a tener recorrido porque para ello se requeriría una mayoría de 2/3 partes de la cámara y parece que PP y Vox no van a votar esa atrocidad. De hecho, Feijóo ya ha salido a decir que eso no se va a producir. Aunque resulta paradójico q...
El hijo bastardo de Marx y Freud
Historia, Política

El hijo bastardo de Marx y Freud

Toda persona tiene padre y madre. Con las ideologías modernas sucede algo parecido. Se suele decir que, si quieres una idea nueva, debes leer un libro antiguo. Y es que, en muchas ocasiones, las ideologías que se presentan como novedosas no son más que un refrito de viejas ideas que algún iluminado expuso tiempo atrás. El caso de la liberación sexual es un ejemplo más de ello. El mayo del 68, fenómeno que terminó de poner patas arriba a Occidente y su sistema de valores, se presentó al mundo como la revolución definitiva. Como un hito totalmente innovador que iba a acabar con las injusticias de la humanidad. Sin embargo, aunque aquellas ideas parecían originales, la revolución sexual no fue más que un hijo no deseado entre dos corrientes intelectuales previas. Por un lado, encontramo...
Donum  Nostrum
Poesía

Donum Nostrum

Me enamoré del sol esparcido en tu oleaje Me prendí de tu dormir y disfruté de tu conversación al despertar Si pudiera bailar, sería en tu orilla. Y si pudiera correr, sería en tu playa. Descanso en tu mitad, con tus frutos. Aquellos de los que sacian al hombre de amor. Quizás fueron tus conversaciones, que me reflejaron vivo en un espejo. Quizás fueron tus sueños, aquellos incomprendidos, que me dieron descanso en la tormenta del hormigón y las finanzas. Quizás fue tu capacidad de cegarme, con impacto tan severo como agradable la que hizo que perdiera la cabeza por ti Quizás el daltonismo fue mayor maldición al no poder conocer tu blanco y azul Será que mi amor se expande en tu cultura de medialunas y mármoles blancos. Fue tu forma de civilizar mi corazón la que...
La tentación de lo sublime
Pensamiento

La tentación de lo sublime

Entre pinos y robles, caminos y senderos, ríos y arroyos, cimas y valles, es ahí donde aparecen las montañas. Lugares donde los perfumes huelen a plata y los silencios son oro. Imágenes que uno puede contemplar durante horas sin pestañear. Sitios que valen mucho más que un tesoro. Y a pesar de esto, los montes son por algunos despreciados. Y sinceramente, no creo que estas personas no sepan apreciar la hermosura de la naturaleza. De hecho, todo lo contrario. El corazón, si no está muy endurecido, se conmueve ante lo bello, lo bueno y lo verdadero. Pero muchos, por frecuentar poco estos lugares, no valoran lo suficiente el don de las montañas. En el otro extremo, están las personas que divinizan los montes. Son quienes, ante un regalo, se quedan fascinados con el envoltorio y no aprec...
La contrarrevolución de la siesta
Pensamiento

La contrarrevolución de la siesta

En un mundo supuestamente ateo, donde la productividad es considerada un dios supremo, el éxito no es discutible y el descanso no está permitido. Y es que el ritmo de nuestras vidas es frenético. Al caminar por la calle tienes que esquivar bicis con maleteros amarillos que tratan de llegar, a toda prisa, a su destino antes de que se enfríe la comida de ejecutivos que trabajan hasta altas horas de la noche. Vivimos agobiados con el único objetivo de producir y ser eficientes. Y esto, que de por sí no es malo, si se convierte en lo más importante de nuestras vidas, es una soga que nos va apretando poco a poco. Y ante esta aplastante cultura del no parar —basada en salir tarde de la oficina, agarrarse a promesas que nunca llegan y cenar una smashburger el fin de semana como premio de...