El hijo bastardo de Marx y Freud
Toda persona tiene padre y madre. Con las ideologías modernas sucede algo parecido. Se suele decir que, si quieres una idea nueva, debes leer un libro antiguo. Y es que, en muchas ocasiones, las ideologías que se presentan como novedosas no son más que un refrito de viejas ideas que algún iluminado expuso tiempo atrás. El caso de la liberación sexual es un ejemplo más de ello.
El mayo del 68, fenómeno que terminó de poner patas arriba a Occidente y su sistema de valores, se presentó al mundo como la revolución definitiva. Como un hito totalmente innovador que iba a acabar con las injusticias de la humanidad. Sin embargo, aunque aquellas ideas parecían originales, la revolución sexual no fue más que un hijo no deseado entre dos corrientes intelectuales previas.
Por un lado, encontramo...









